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- Jacinta Francisco Marcial acompañada por su esposo Guillermo Francisco Prisciliano, su hija Estela y su hijo José Luis. Conferencia de prensa en el Centro Pro DH.
La fotografía presenta este número de la revista, que sale antes de que termine el trimestre que debería cubrir. La noticia de la liberación de Jacinta vino después de haber cerrado la edición y era necesario celebrarla. Prematuro va este Kwira. Preferimos sacarlo antes y no demasiado tarde. El peso de lo vivido por los Pueblos Indios en estos meses no permitía retardarlo mucho. El absurdo y la esperanza se alternan aquí, como muerte y vida. La injusticia arbitraria del poder y las luchas por la justicia verdadera se entrecruzan en una trama deplorable y admirable.
En la sección informes va —en proceso aún— una sorprendente sistematización diseñada y realizada al modo metodológico indígena que madura en Profectar. La sección derechos humanos recoge la crueldad del sistema socioeconómico, de por sí injusto, ante el innegable acerbo de dignidad en las luchas indias. La historia aborda los sistemas jurídicos y de impartición de justicia. Y las secciones de documentos e intercambio tan sólo complementan lo ya dicho.
Como suele concebirse en las cosmovisiones indígenas, el bien y el mal son siempre ineludibles en la historia humana y van tejiéndose perpetuamente en una trama paradójica, injusta y admirable por lo que hay de muerte y hay de vida, por lo que hay de crueldades y cariños, de ultrajes y de amores. Sobra decir así, que en este número, descuellan las humildes e invencibles dignidades indias y destacan también los jactanciosos abusos del poder.
Este es el número 99, el de la víspera del cumplimiento de 25 años de trabajo, en los que el Kwira ha querido decir lo que suele callarse, abrir canales de comunicación entre sus lectores y el don de vida nueva y verdadera que ofrecen estos pueblos . jro, si
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